
Echa a andar la Red de Territorios Regenerativos en ocho áreas
El reto de lograr una mayor incidencia política es clave para extender la regeneración de ecosistemas en la Península Ibérica. La Red de Territorios Regenerativos, compuesta por ocho paisajes que trabajan en la restauración ecológica, económica y social, ha comenzado a abrir camino en este ámbito. Algunos de estos territorios ya han conseguido influir en políticas públicas, demostrando que es posible transformar el enfoque institucional desde la práctica regenerativa. Iniciativas como Pioneers of Our Time, en el Valle de la Muga (Cataluña); el GOB Menorca y Terra Sintrópica, junto a ESDIME, en el Baixo Alentejo (Portugal), forman parte de esta red que opera como una comunidad de aprendizaje. A través del intercambio de conocimientos, metodologías y herramientas, avanzan de manera colaborativa para enfrentar desafíos comunes y promover soluciones adaptadas a sus contextos específicos, con el objetivo compartido de escalar la regeneración en el conjunto del territorio ibérico.
Según la coordinadora de la Red de Territorios Regenerativos, Elvira Marín, para entrar en la red se exige una escala mínima de paisaje de 100.000 hectáreas (aunque se aceptan excepciones como Menorca, con 60.000 ha), y la implementación del modelo de los Cuatro Retornos, que implica comprender el territorio desde las zonas natural, combinada y económica, desarrolladas a lo largo de 20 años. Es imprescindible que ya existan acciones de restauración en marcha, lideradas por una o varias entidades con visión de paisaje, y que el territorio presente un grado de degradación con potencial de mejora. Además, se valora la viabilidad económica del enfoque —con oportunidades como ecoturismo— y se priorizan propuestas que aporten complementariedad geográfica (por ejemplo, zonas del norte poco representadas) o de conocimiento técnico, como experiencia en conservación o educación ambiental.
Entre los objetivos de la red está llegar a 2030 con un total de 16 territorios regenerativos en la Península Ibérica. Con la vista puesta en consolidar una red diversa, complementaria y con capacidad de incidencia política y financiación conjunta, para escalar la regeneración ecológica, económica y social del territorio ibérico.
Acción pausada y a largo plazo, pero efectiva
La fundación Pioneers of Our Time, situada en los Pirineos catalanes, se ha consolidado como una iniciativa referente en regeneración territorial, integrando innovación, saberes tradicionales y alianzas público-privadas. Entre sus logros más destacados está la creación de un campus educativo permanente, que funciona como espacio de formación, investigación aplicada y activación de comunidades regenerativas. Además, han conseguido financiación para intervenir en tres espacios naturales protegidos, un hito que su director ejecutivo, Oriol Armet, resume así: “Es la primera vez que se invierte en la restauración ecológica de tres espacios protegidos mediante un modelo de gobernanza compartida y ciencia ciudadana como pilares fundamentales”.
A ello se suman proyectos clave como un plan de prevención de incendios basado en pastoreo estratégico, un plan de custodia fluvial para implicar a la ciudadanía en la defensa de los ecosistemas acuáticos, y un plan conjunto de gestión forestal con propietarios locales. Además, han impulsado un pionero sistema de crédito climático, que permite monetizar acciones regenerativas, atrayendo financiación verde hacia el territorio.
A partir de su experiencia sobre el terreno, la fundación de carácter privado ha identificado varias claves para una incidencia política eficaz: generar propuestas basadas en evidencia práctica y datos reales; construir un lenguaje común entre actores diversos; desarrollar modelos replicables y escalables; promover una gobernanza compartida que involucre a administraciones, sector privado y ciudadanía; comunicar con narrativas positivas que movilicen apoyo social e institucional; y conectar las acciones locales con marcos globales, como la agenda climática o de biodiversidad.

GOB Menorca y Terra Sintrópica.
Crear un discurso reconciliatorio
Situada en Mértola (Portugal), Terra Sintrópica junto con ESDIME centran su trabajo en la producción alimentaria regenerativa como motor para la restauración ecológica y el fortalecimiento comunitario. A través del Proceso Regenerativo en Curso (PREC), ofrecen productos provenientes de las huertas regenerativas de Maladinha. Allí también crean un espacio educativo y cultural donde la comunidad se conecta con prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente. La cantina vegana y la tienda ecológica funcionan como puntos de encuentro para sensibilizar y formar a habitantes y visitantes sobre la importancia de la alimentación saludable y la conservación del territorio. Paralelamente, el proyecto Alentejo Regenerativo impulsa una colaboración activa entre agricultores, actores del turismo y la sociedad local, promoviendo la participación colectiva y un compromiso compartido con la regeneración del paisaje y la economía local.
Terra Sintrópica ha desarrollado una experiencia en incidencia política a través de la construcción de confianza y diálogo con gobiernos locales y actores comunitarios en Mértola y la región del Alentejo. Así lo expresa su cofundadora, Marta Cortegano: “Nuestro reto es mantener un discurso no polarizado, que incluya a todos y demuestre que estas soluciones pueden funcionar para todos”. A lo largo de más de seis años, han logrado involucrar a productores, municipalidades y diversos sectores en procesos de gobernanza horizontal y co-creada, promoviendo soluciones técnicas innovadoras basadas en la agricultura sintrópica y la regeneración territorial. Además, aprovechan redes transnacionales que fortalecen su legitimidad y visibilidad, posicionando la Península Ibérica como referente global en restauración ecológica y social.
Cuatro décadas de diálogo gubernamental
Fundado en 1977, el GOB (Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa) es una de las entidades ecologistas con más recorrido del Estado español. Con más de cuatro décadas de trabajo ininterrumpido en Menorca, el GOB ha acumulado una experiencia longeva y profundamente arraigada en la defensa del territorio, la biodiversidad y los valores sociales ligados al medio ambiente. Entre sus hitos más destacados se encuentra la protección de las playas vírgenes frente a la urbanización masiva y la consolidación de un modelo territorial más respetuoso. “Hoy en día ya no hay nadie del arco parlamentario que plantee urbanizar estas zonas. Para mí, esas son las grandes victorias”, señala Miquel Camps, coordinador del área de política territorial del GOB Menorca, quien subraya que la organización ha contribuido a crear un consenso social en torno a la defensa del territorio como valor identitario y estratégico para el futuro de la isla.

El proyecto Custodia Agraria del GOB Menorca establece acuerdos voluntarios con agricultores y ganaderos para fomentar prácticas que protejan la biodiversidad
También han creado un centro de recuperación de fauna silvestre, gestionado con la ayuda de veterinarios voluntarios, que contribuye a la conservación de especies amenazadas. Además, el GOB ofrece un servicio de educación ambiental para sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger el entorno natural. Complementan esta labor con un vivero propio y un servicio de jardinería en el que utilizan plantas autóctonas para restaurar ecosistemas y promover prácticas respetuosas con el medio ambiente.
El proyecto Custodia Agraria del GOB Menorca establece acuerdos voluntarios con agricultores y ganaderos para fomentar prácticas que protejan la biodiversidad y conserven el paisaje rural tradicional, combinando producción agrícola con conservación ambiental. Mediante esta colaboración, se promueven técnicas respetuosas como el pastoreo estratégico y la restauración de hábitats. También incluye la regeneración de suelos degradados para mejorar su fertilidad y capacidad ecológica. Además, trabaja en la recuperación de especies autóctonas, como anfibios en peligro, y en la protección de zonas de aguas someras, ecosistemas clave para la biodiversidad local.
Para el GOB, las claves para la incidencia política radican en la fuerte identificación de la población con el territorio, que facilita el apoyo a medidas de conservación; en fomentar la colaboración estrecha con entidades gubernamentales para reconducir “dinámicas depredadoras”; y en comunicar eficazmente los logros alcanzados para consolidar el respaldo social y político hacia la protección ambiental.
